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Identidad de Marca de Transición

Si aún no es tu momento de invertir en una identidad de marca profesional, podes lograr una estética coherente mientras tanto, con una imagen que prepare el camino hacia el futuro y garantice una transición suave cuando llegue el momento de dar el paso. Te cuento cómo hacerlo en este post.

Escuchaste la frase “Tu marca es lo que los demás dicen de vos, cuando no estás en la sala”? Es una muy buena metáfora de porque es imprescindible tener un identidad que nos represente, el diseño de marca es el embajador de nuestro negocio. 

Sin embargo, talvez no estés lista para dar el paso hacia una identidad de marca profesional, sea por cuestión de presupuesto o incluso de tiempo. Es probable incluso que tu negocio ya esté en pleno funcionamiento y no tener la identidad con la cuál te sientas segura genere ansiedad porque queres avanzar y los esfuerzos en dar a conocer tu negocio no lo podrás hacer con la imagen que soñas.

Hace un tiempo hice un posteo en Instagram donde hablaba de lo importante de avanzar cómo puedas y con lo que tengas, y este es un caso para aplicar ese concepto.

Quiero compartir algunos tips que te permitan recorrer el camino del “mientras tanto”, para que cuando llegue el momento indicado puedas transicionar hacia un diseño de marca profesional sin que represente un quiebre en tu imagen actual y eso impacte en tu negocio.

El consejo más importante para recorrer ese camino es tener el conocido criterio “cuanto más simple mejor”. Decirlo parece fácil, pero cómo aplicarlo en la práctica?

Es probable que tu mayor exposición esté en las redes sociales y talvez en comunicaciones vía email con tus clientes. Tratemos entonces de alinear la imagen de tu marca en todos esos puntos de contacto para hacerla sutil y homogénea. Para eso enfocate en dos elementos: logo y paleta de colores. El objetivo es que ambos estén definidos y sean coherentes a lo largo de este tiempo de transición.

PASO 1: Logo. La mejor opción es recurrir a un logo en formato de texto, o logo tipográfico. Podes escribir (sí escribir) el nombre de tu marca en una tipografía simple,  usando tipografías Serif o Sans Serif. Las Sans Serif son conocidas como palo seco (las identificarás porque no tienen terminaciones en sus extremidades) y las Serif son las que sí tienen terminaciones (como “pies”). No elijas letras script (conocidas como “letra cursiva”) porque tienden a otorgar un carácter muy personal a la marca, y si en el futuro quisieras ir hacia un diseño profesional que lo modifique el impacto hacia la audiencia es muy grande. Otro consejo, utiliza una sola tipografía, las combinaciones tipográficas son arriesgadas y cuanto más cargues las tintas sobre tu logo tipográfico más encasillada vas a quedar en un determinado estilo o imagen.  Nuevamente: cuanto más simple, mejor.

Una forma de hacerlo es probar distintos tipos de letra. Canva tienen una gran cantidad de opciones y es una herramienta sencilla para no diseñadores. Crea un diseño de 400x150px y escribí el nombre de tu marca hasta elegir el que más te agrade. Deja el documento a un lado y vayamos al paso siguiente.

PASO 2: Paleta de Colores. La paleta de colores de una marca es la encargada de transmitir las emociones que queres experimente tu cliente cuando adquiera un producto o servicio. En este punto es donde suelen haber más desviaciones de lo que un profesional recomendaría. Por eso, nuevamente, mantenelo simple. Elegí 2 colores de forma tal que: 

a. un color sea neutro: tiza, crema, beige clarito, arena o similar. También puede ser blanco, aunque si podes arriesgate a salir de él. 

b. un color activo, que sea el que represente las emociones que hablamos anteriormente. No te guíes tanto por preferencias personales. En lo posible, se conservadora, pero si  te inclinaste por un color más “jugado” busca dentro de eso color una tonalidad un poco más apagada. 

Estas recomendaciones en relación a la paleta se basan en que al momento de ir hacia una identidad profesional será más fácil para el diseñador incorporar ambos colores a la nueva paleta y ensamblarlos con una paleta acorde a tu marca y visión de negocio. Si por cualquier motivo el color activo elegido no es el adecuado, será más fácil dejarlo en un segundo plano e ir dándole protagonismo a los nuevos colores de a poco, sin marcar una diferencia muy impactante en la percepción de tu marca.

Ahora volvé a tu rectángulo y aplica al fondo el color neutro y a la tipografía el color activo. Ya podes “bajarlo” en formato JPF o PNG y tendrás un logo que te identifique.

Una vez definidos ambos elementos (logo tipográfico y colores) utilizalos de forma consistente en tus posteos de Instagram, en el fondo de tus stories, en las carátulas de las historias destacadas de Ig y demás redes sociales, así como en la firma de tu mail, presentaciones a clientes, etc.

Si adquiriste alguna plantilla en mi tienda online, utiliza esos colores para editarlas así como la tipografía en textos grandes y destacados.

Cuanto más simple menor el impacto futuro de un cambio sin perder la posibilidad de mostrarte como una marca con un criterio estético consistente desde el principio. 

Espero te haya gustado este post y que al terminar de leerlo tengas la seguridad de que si este no es el momento para invertir en la identidad de tu marca, aún así hay muchas cosas que podes hacer para construir ese camino desde ahora.

Nos vemos pronto!

Paula

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